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Qué hacer cuando la ansiedad aparece
Nueve estrategias prácticas para acompañarte cuando los síntomas de ansiedad se intensifican: respiración, atención al presente y herramientas para recuperar calma.
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Cuando los síntomas de ansiedad aumentan, es importante recordar que, aunque las sensaciones pueden ser intensas, son pasajeras y no representan un peligro real. Intentá detenerte un momento, respirar y acompañarte con calma.

1. Respirá de manera lenta y profunda
La respiración ayuda a regular el cuerpo y disminuir la sensación de alerta. Tomá aire lentamente por la nariz, llevando el aire hacia el abdomen. Mantenelo unos segundos. Exhalá suavemente por la boca. Si podés, colocá una mano sobre el abdomen para sentir el movimiento de la respiración o utilizá una bolsa de papel que te ayude a reconocer el ritmo de tu respiración.
Durante una crisis de ansiedad solemos respirar rápido y superficialmente desde el pecho, lo que aumenta la tensión física, la sensación de falta de aire y demás síntomas. Respirar profundo ayuda a recuperar el equilibrio y a conectarnos con nuestro cuerpo y sus sensaciones.
2. Dirigí tu atención hacia afuera
Tratá de no enfocarte únicamente en las sensaciones corporales. Buscá algo que te permita distraerte y conectar con el presente:
- Escuchar música
- Leer o conversar con alguien
- Salir a caminar u observar detalles del entorno
- Mirar una película o serie
- Recordar momentos agradables
Pequeños estímulos externos ayudan a disminuir la intensidad de la ansiedad.
3. Recordá que los pensamientos influyen en lo que sentís
Cuanto más aparecen pensamientos negativos o catastróficos, mayor suele ser el malestar físico. En esos momentos es importante que podamos reconocer lo siguiente:
- «Esto es ansiedad.»
- «Aunque sea incómodo, va a pasar.»
- «No estoy en peligro.»
Muchas veces el miedo aparece acompañado de ideas como «algo malo va a ocurrir», «todo me sale mal» o «siento que me voy a morir». Reconocer estos pensamientos puede ayudar a quitarles fuerza y a darse cuenta de que todo eso no está pasando o no va a pasar.
4. Identificá qué cosas te ayudan a calmarte
Cada persona encuentra calma en cosas diferentes. Por eso, es importante que puedas reconocer qué actividades, recuerdos o pensamientos te generan bienestar y tranquilidad, para tenerlos presentes en momentos de ansiedad.
Muchas veces, cuando la ansiedad aparece, cuesta pensar con claridad. Por eso, puede ayudarte tener escrito en un papel o en el celular un pequeño «machete» con todo aquello que te hace bien: música que te calma, personas importantes para vos, recuerdos lindos, actividades que disfrutás, frases que te ayudan o lugares que te transmiten tranquilidad. En esos momentos, releerlo puede ayudarte a volver a conectarte con sensaciones más agradables y bajar la intensidad de la ansiedad.
5. Intentá no escapar inmediatamente de la situación
Cuando aparezca la ansiedad, intentá no salir inmediatamente de la situación buscando un lugar «seguro». Aunque el impulso de escapar sea muy fuerte, detenerte unos minutos y acompañarte con calma puede ayudarte a que el miedo vaya disminuyendo poco a poco.
Detenete un momento, respirá y recordá:
- «Es ansiedad, no peligro.»
- «Esto va a pasar.»
- «Puedo atravesar este momento.»
Permanecer en la situación, aunque sea unos minutos más, le enseña gradualmente a tu cuerpo y a tu mente que no estás en riesgo.
Por ejemplo: subís al colectivo, sentís ansiedad y aparece la necesidad de bajarte enseguida. En lugar de hacerlo automáticamente, intentá hacer algunas cuadras más mientras dirigís tu atención hacia otros estímulos: mirar por la ventana, escuchar música, observar personas o concentrarte en tu respiración. No se trata de exigirte de más, sino de dar pequeños pasos que te ayuden a recuperar confianza en vos y en lo que podés manejar.
6. Enfocate en el presente
La ansiedad suele llevarnos a anticipar escenarios negativos. Intentá volver al aquí y ahora:
- ¿Qué está ocurriendo realmente en este momento?
- ¿Qué necesitás hacer hoy, ahora?
Es un ejercicio que requiere práctica, pero puede aprenderse poco a poco.
7. Cuestioná los pensamientos negativos
Observá si aparecen ideas exageradas, perfeccionistas o catastróficas. Preguntate:
- «¿Hay otra manera de interpretar esto?»
- «¿Qué le diría a alguien querido en esta situación?»
Buscar alternativas más realistas ayuda a disminuir la intensidad emocional.
8. Valorá cada avance
No minimices tus logros, incluso los más pequeños. Cada paso cuenta: enfrentar una situación, permanecer unos minutos más, lograr calmarte, pedir ayuda, intentarlo nuevamente. El proceso de recuperación se construye gradualmente.
9. Confiá en el proceso
La ansiedad puede mejorar. El cambio suele ser progresivo y requiere constancia, paciencia y trabajo cotidiano. Con herramientas adecuadas y acompañamiento terapéutico, es posible aprender a regular los síntomas y recuperar bienestar.